
FINE DELLA TERRA
A la vuelta del aire se encontraba la luz.
en forma de sol o de luna.
Y yo no me sentía capaz de resistir cualquier fulgor.
Todo era miedo,
todo tinieblas e incógnitas hasta que el poso
creó madre,
y la madre zumo, que tomé
como viatico sagrado.
Quien toma veneno esperando la vida eterna no es más sabio que yo.
¿Y dónde están esos fieros cantores?
¿Dónde sus poemarios de colores?
¿Sus sectas,
sus viajes,
a lo largo, ancho y alto de esa mentira apodada mierda?
Yo estoy aquí, débil como un roble
desagradable,
como un atardecer en Australia.
Amante de las hojas secas y del falso equilibrio,
del amor errante,
de la ausencia infante y juguetona.
Estoy aquí con las manos llenas de derrotas.
De ellas penden caricias
hacia los desdichados
que placen mis más secretos anhelos.
La vida es una roca porosa,.
El camino es incierto,
como todo el mundo aprende a fuerza de sucesivas infiltraciones.
Mas yo sé, que tú estás ahí
y ni todos los cuarzos del mundo pueden detener mi irrespetuoso caudal.
Quizás un tiro,
de tu mano,
con tu arma,
y tu alma,
me hagan volver a la muerte,
y al soñar...